Nos
reunimos en Cumayasa en casa de la facilitadora Celestina donde la pasamos a
recoger el Sr. Leonardo y yo quien puso a disposición su carro para el
transporte y la institución aportó el combustible. También nos acompaña una
sobrinita de Celestina quien regularmente acompaña a la facilitadora y se
encarga de dar clases a los niños de la comunidad.
El
trayecto de menos de 7 kilómetros lo recorrimos en unos 45 minutos por las
características de la carretera, llena de piedras y la dificultad de paso
cuando nos interceptaban los camiones de la empresa, por lo estrecho del
camino.
Celestina
nos cuenta cómo debe pagar 75 y 100 pesos a un motoconcho para llegar, que
algunas veces no hay dinero por lo que va a pies, tomándole esto 1 y 2 horas
para llegar. También los camioneros la llevan cuando no están cargados de
pollos.
En el
camino vamos revisando la planificación, estrategias para lograr mejores
resultados, como son:
·
Va a
dividir las facilitaciones en diferentes horarios, primero trabajará con las
mujeres, y cuando los hombres hayan completado su jornada de trabajo seguirá en
un segundo turno con estos.
·
Ella
se auxilia de un traductor para mejorar
la mejor comunicación con el grupo, esto se seguirá haciendo.
Cuando
hay actividad de carga de mercancía, como este día la facilitadora debe esperar
a que concluyan, por lo que es necesario quedarse en la comunidad en algunos
casos, a dormir.
Cuando
llegamos todo reciben a la facilitadora con mucho cariño, ella habilita el
espacio, una de las mujeres prepara un pollo para cocinar y nos invita. Los
obreros que son participantes informan que hoy hay carga por lo que vuelven más
tarde. Mientras Leo y yo damos una vuelta en el entorno, la facilitadora
ambienta. Las niñas se van a reunir los niños para darle clases.
Algunos
participantes responden al ser cuestionados por mí, que están alegres por el
proyecto y que están aprendiendo.
Nos
tenemos que retirar dejando a Doña Celestina esperando que su grupo concluya
las tareas de trabajo para luego ir a la facilitación.
Una idea
ronda en mi cabeza al salir:
-Esto no
es un grupo del proyecto, es más que eso, es un ministerio de fe llevado a cabo
por una mujer emprendedora a la que debemos apoyar más de cerca.
Que bien, este es una propuesta formidable.
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